Es probable que la expresión “necesitamos que caiga ya el meteorito” sea una de las más recurrentes y socorridas entre los usuarios que estos días están comentando noticias relacionadas con los therians, el fenómeno viral del momento.
Seguro que tú también las leído o visto algo sobre ellos en redes sociales, foros y espacios digitales en general. Se trata de un grupo de personas que afirman sentirse especialmente conectadas con ciertos animales, hasta el punto de integrar rasgos simbólicos o conductuales en su forma de entenderse a sí mismas.
Y aunque en España el fenómeno no está teniendo la visibilidad que ha alcanzado en países como Estados Unidos, Argentina o Reino Unido, lo cierto es que ya forma parte del debate público. Y en la sección de actualidad y sociedad de Newstin nos sumamos al tema de moda para explicar este fenómeno evitando caricaturas o juicios de valor. El objetivo es exponer y comprender de qué se está hablando exactamente cuando se menciona a los llamados “therians”.
¿Quiénes son los therians?
El concepto procede de la palabra griega “therion”, que significa animal salvaje. Dentro de la comunidad internacional, un therian es una persona que experimenta una identificación profunda y persistente con un animal no humano concreto, sintiéndose cómodo incorporando muchos de sus rasgos y conductas.
Esta identificación no se plantea en términos generales, es decir, una persona therian no se cree perro o gato, saben perfectamente que son personas humanas. O dicho de otra forma, no creen en una transformación física, sino que abogan por una vivencia interna vinculada a la identidad de un animal concreto.
La mayoría de estudios y análisis académicos encuadran el fenómeno dentro de las subculturas digitales surgidas en los años noventa, en paralelo al desarrollo de foros de internet donde estas personas comenzaron a compartir experiencias.
Conviene distinguir este fenómeno de otros conceptos que suelen confundirse en el debate público. No se trata de una práctica artística como el cosplay, ni de una afición puntual, ni tampoco de una categoría clínica reconocida en manuales diagnósticos.
Las principales asociaciones profesionales en salud mental no consideran que las personas therians, en general, tengan un trastorno psicológico. En los análisis disponibles, se insiste en que solo cabría hablar de problema clínico si existiera malestar significativo o deterioro funcional asociado, algo que no se presupone por el mero hecho de identificarse de este modo.
Entonces, ¿cómo viven su identificación con un animal?
Entre las características que suelen describir quienes se definen como personas therians destacan varias peculiaridades:
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- Identificación específica con un animal: la persona suele vincularse con una especie concreta, como lobo, perro, felino o ave rapaz. Esta identificación puede mantenerse estable a lo largo del tiempo.
- Experiencias subjetivas que les hacen sentirse ese animal: algunos relatan sensaciones internas que describen como “desplazamientos” o “shifts”, entendidos como cambios temporales en su vivencia interna, no como transformaciones físicas reales.
- Expresión simbólica con accesorios y conductas: los therians están convocando quedadas para compartir su experiencia en las que suelen incluir el uso de accesorios, lenguaje corporal o dinámicas que evocan al animal con el que se identifican. Evidentemente, no andan a cuatro patas en su vida diaria, solo en contextos privados o comunitarios.
- Comunidad online de therians: buena parte del fenómeno se articula en redes sociales y plataformas digitales, donde se comparten testimonios y se construye un sentido de pertenencia.
- Diferenciación conceptual: muchos therians subrayan que su vivencia no equivale a creer que biológicamente sean animales, sino que es una forma de manifestar su identidad psicológica o espiritual.
Desde el punto de vista sociológico, algunos investigadores interpretan este fenómeno como una expresión contemporánea de búsqueda identitaria en entornos digitales, especialmente entre adolescentes y adultos jóvenes. En un contexto en el que las identidades se negocian y visibilizan en línea, estas comunidades ofrecen marcos narrativos y espacios de apoyo mutuo.
En definitiva, el fenómeno therian plantea preguntas interesantes sobre identidad, cultura digital y formas de autodefinición en el siglo XXI.
En España, donde todavía no se ha extendido mucho, el debate no es muy intenso. Comprender qué significa realmente ser therian, más allá de titulares llamativos, permite situar la conversación en un terreno informativo y respetuoso sin caer en la mofa fácil.





